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Es cuando el cuerpo está confinado entre cuatro paredes que la mente emprende sus viajes más lejanos.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Un tintero es un universo: contiene en potencia todos los modos de pensamiento.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
La maldad es uno de los subproductos de la civilización.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
En la madera dura se producen grietas profundas.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
El hombre necesita tanto un amo que a veces acepta a un tirano.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
La mujer dice Te amo. El hombre dice Ámame.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Quienes logran desmaterializar todas sus ambiciones poseen la llave de la felicidad.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Saber dar nos da un privilegio exquisito, ya que obliga a los corazones a decirnos: Entra.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Nuestros días se superponen como las páginas de un misal; el texto cambia, pero lo que lo inspira permanece.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Los corazones comprimidos siempre son grandes.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
No solo los aviadores tienen la oportunidad de contemplar la Tierra desde una gran altura.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
¡Quien se está ahogando y no encuentra una rama a la que agarrarse, intentaría aferrarse a una telaraña!
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
En el ocaso de la vida, los escalones que invitan al hombre a descender no son de igual altura.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Muchos leen para poder decir "He leído". Y otros para poder decir "He pensado".
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
El hombre despierto elige sus sueños. El hombre dormido está sujeto a ellos.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Con "Y si" ​​nos gustaría construir, con "pero" demolimos.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
Cada veinticuatro horas, al despertar, el espíritu, dotado de sus alas, se dispone a conquistar el día. Pero estas alas pronto rozarán un poco de pegamento que las atará a las realidades de la vida.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
El espíritu cristiano es el oxígeno del alma.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
La tiranía tiene muchos esclavos, pero el amor sigue siendo un hombre libre.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.
En una conversación, agotar el tema también agota... la paciencia del interlocutor.
AUGUSTA AMIEL-LAPEYRE, Pensamientos salvajes, 1913.