Antes de dormirme del todo, me di cuenta de que me estaba tapando con una colcha. Después se fue con el cenicero en la mano y me besó en la sien. De lo que sí me arrepiento fue de haberme puesto de lado, fíjate, porque pensé que, si hubiera estado boca arriba, me habría besado en los labios.
ALMUDENA GRANDES, La madre de Frankenstein, 2020.