Control y pasión no coexisten. Se retan, se buscan, se admiran, se solapan y se relevan en un constante juego de fuerzas dentro de un mismo individuo, pero no conviven. Donde predomina el afán de control, la pasión obedece y se arrodilla. Ahí donde la pasión reverbera sin arneses ni ecuaciones, el control se extingue. A veces se pierde incluso la razón. Son riesgos.
ANDRI CASTILLO SÖDERSTRÖM, Mujer de carne y cuento, 2021.