El amor no es como una piedra de moler, que es igual en todas partes y hace lo mismo con todo lo que toca. El amor es como el mar. Es una cosa en movimiento que, en resumidas cuentas, adapta su forma a la de la playa, y en cada playa tiene una forma diferente.
ZORA NEALE HURSTON, Sus ojos miraban a Dios, 1937.