Me gusta imaginar lo pasmado que se quedaría
el bueno de Homero, quienquiera que fuese,
al ver sus epopeyas en las estanterías
de un ser tan inimaginable para él como yo,
en medio de un continente del que no se tenía noticia.
MARILYNNE ROBINSON,
Cuando era niña me gustaba leer, 2012.