Nunca he engañado a nadie. A veces he dejado que los hombres se engañen a sí mismos. A veces ni siquiera se molestaban en averiguar quién era yo. En cambio, se inventaban una imagen de mí que yo no discutía. Era obvio que amaban a alguien que no era yo. Cuando lo descubrían, me culpaban de haberlos desilusionado y engañado.
MARILYN MONROE, Mi historia, 1974.