Sin hablar me desnudé, sin hablar se desnudó, y sin lenguaje común posible entre nosotros dejamos a nuestros cuerpos enzarzarse en su particular conversación sin comas, una comunión sin letras en la que nuestros egos desaparecían y nos volvíamos a encontrar cada vez más extranjeros, más ajenos, más incompatibles y más incapaces de escapar de nosotros.
ANDRI CASTILLO SÖDERSTRÖM, Mi mapa eléctrico, 2021.