Tenía dieciséis años y mi madre estaba a punto de echarme de casa para siempre, por haber roto una gran regla, más grande que los libros prohibidos. La regla no solo era Nada De Sexo, sino que añadía terminantemente Nada De Sexo Con Tu Propio Sexo.
JEANETTE WINTERSON, ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, 2011