¡Cuántas mentes tienen mala vista! Son tan miopes que un óptico debería inventarles gafas. Incluso hay algunos que están completamente ciegos. Habría que operarles de cataratas intelectuales. ¿Pero se dejarían? ¡Su ceguera les es tan querida!
LOUISE ACKERMANN, Pensamientos de una mujer solitaria, 1903.