Hay muchas muchachas, apenas en la flor de la juventud, que sueñan con ser el espectáculo, el juguete, la obra maestra libertina de un hombre maduro. Es un deseo perverso que va de la mano con las neurosis de la pubertad, la costumbre de mordisquear tiza y carbón, beber agua con pasta de dientes, leer libros obscenos y clavarse alfileres en las palmas de las manos.
COLETTE, Mis aprendizajes, 1936.